Anteriormente la mujer era considerada como una dominio más del género masculino, primero de su padre y después de su marido, de tal forma que siempre terminaba dependiendo de los varones para poder sobrevivir.
Con el paso de los años, poco a poco se fue modificando esta circunstancia y la mujer comenzó a incursionar en áreas en las que antiguamente sólo los hombres tenían participación, demostrando así igualdad de condición y operación.
Me atrevo a afirmar que después de haberse incorporado la mujer en forma plena al desempeño de su papel, la sociedad y los países son otros, se han vuelto más ricos, más humanos y con menos injusticias.
Sería una exageración atribuirnos a las mujeres el actual adelanto, pero la voz femenina le ha quitado el tono monocorde a empresas y gobiernos, la perspectiva unilateral a los asuntos y le ha proporcionado un tono digamos más amable.
